Friday, May 19, 2006

La conexión cuerpo-alma

Decía Osho (uno de mis autores polémicos) que el sexo se parece a la meditación, así como nos entregamos totalmente a la experiencia sexual; al no estar pensando en otra cosa mas que en el disfrute del momento presente, y tratamos de eternizar esos momentos por el placer y relax que sentimos. También en la meditación podríamos estar totalmente atentos y disfrutando del milagro de la respiración y la relajación que ésta nos causa.
Por lo general separamos al cuerpo del alma, y le adjudicamos al cuerpo la connotación materialista y por tanto a veces no le damos la importancia y respeto que se merece, comiendo porquería y media, fumando, tomando alcohol en exceso, evitando en lo mas mínimo ejercitarlo. Pero según los libros de meditación, la mejor forma de volver a reconectarnos con nuestro espíritu es a través de nuestro cuerpo, por medio de la atención de nuestra respiración, de nuestras sensaciones, de nuestras emociones reflejadas en él. Cualquier pensamiento que tenemos, se verá proyectado en nuestro cuerpo de alguna u otra manera, pero nunca nos detenemos a observar lo que provocan los pensamientos en nuestro cuerpo. Tal vez por eso el sexo es tan placentero, por que estamos enfocándonos en las sensaciones de nuestro organismo.
Pero también se da el caso contrario. En muchas ocasiones me ha sucedido que estoy de mal humor y no se ni por qué, hasta que me acuerdo que la noche anterior estuve tomando y ando crudo y mi cuerpo está “cortado”, eso también me sucede un día o dos después de hacer demasiado ejercicio. Y es que cuando tenemos una experiencia desagradable, casi siempre la evadimos inconscientemente, huimos de ella. Pero el mismo acto sexual también lo podríamos hacer aburrido al hacerlo sólo por hábito, o empezamos a pensar cualquier cosa durante el acto y entonces lo haríamos mecánicamente como casi todo lo que hacemos en la vida.
Por eso es tan importante la meditación, por que es de los pocos momentos que "despertamos" durante el día, y no se requieren horas, tan sólo unos instantes en el transcurso del día (al comer, al ir al baño, al estar caminando, al ver la t.v.) en estar atentos conscientemente de unas tres o cuatro respiraciones.